Un estilista acusa a su cirujano de destrozarle la cara

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Quiñovel intenta recuperarse de la cirugía, no puede salir al sol un año. Foto: Familia Quiñovel

La vida de Luis Fernando Quiñovel Espinoza cambió el 13 de junio. Ese día le inyectaron un líquido para rehidratar su rostro. Tres meses después está postrado, casi deforme, y espera que la Fiscalía impute al médico Alejandro M. B. por lesión culposa.

La tarde de ese miércoles 13, el infortunado, de 39 años, visitó el consultorio del cirujano en la zona Sur, donde le inyectaron ácido hialurónico, una sustancia que se usa en tratamientos cosméticos para rehidratar la piel.

“Él me convenció para hacerme un tratamiento de piel, me dijo que este ácido mejorará mi piel y la flacidez en mi nariz, que no iba a tener problemas. Además, era un cliente del salón (de estilismo de Quiñovel)”, cuenta. Ese trabajo le costó Bs 2.200.

Cuatro horas y media después de la intervención, que según Quiñovel y su abogado Alberto Morales no se hizo en un quirófano sino en un consultorio (aunque la abogada de Alejandro M. B., Fabiola Yaksic, dice que ese ambiente no era necesario), el paciente empezó a sentirse mal.

“Le envié un mensaje y le dije (a Alejandro) que el dolor era  fuerte y le pregunté si es normal, y él me dijo que es normal, que va a pasar, que descanse y que no me apoye en la almohada”.

Después, según el chat del WhatsApp de conversación entre ambos, el médico le consultó si está tomando pastillas que le recetó por celular. “¿Y estás tomando ibuprofeno cada 12 hrs (sic) verdad? Va a estar sensible todavía incluso hasta dos semanas”.

Los protocolos médicos en este caso, según Morales, indican que por el alto riesgo de rechazo del organismo al ácido hialurónico, el médico debe aplicar un antídoto y controlarlo cada hora. “El médico simplemente le recomendó calmantes vía telefónica, no lo evaluó y no lo acompañó”, denuncia el jurista.

Defensa

Yaksic rechaza esa versión. “Ese mismo día (13 de junio) se puso el antídoto y fue en su consultorio donde el doctor le inició el tratamiento”, asegura.

Quiñovel afirma que cinco días después, el 18, recién pudo ser atendido por el médico.

Días después, el galeno trasladó a Quiñovel a Buenos Aires, Argentina, para que un especialista lo examine. “Se pagó pasajes, estadía y médicos para que se revierta el cuadro que se ha presentado”, corrobora Yaksic.

En ese país, de acuerdo con Quiñovel, se percataron de que la lesión era grave y que el daño era irreversible, porque el cartílago nasal fue afectado y que tendría consecuencias estéticas. La víctima permaneció dos meses con tratamientos diarios y el médico lo abandonó al cuarto día. “Se escapó, y eso irritó más a mi familia”, cuenta contrariado.

Con Luis Fernando en Buenos Aires, su padre, Milton Félix, intentó denunciar al cirujano ante la Fiscalía en La Paz, el 2 de julio, pero la querella fue rechazada. El estilista tuvo que retornar al país.

“El 19 de julio, cuando él estaba aún con la herida abierta en proceso de infección y necrosada (células muertas), se hace la denuncia oficial”, narra Morales.

Con todas esas evidencias, Morales espera que la Fiscalía impute a Alejandro M. B por “lesión culposa que se produce por temeridad, imprudencia o negligencia en el acto”.

El artículo 274 del Código Penal dice sobre lesiones culposas: “El que culposamente causare a otro alguna de las lesiones previstas en el Capítulo será sancionado con multa de 240 días de prestación o prestación de trabajo hasta un año”. En Bolivia, la Autoridad de Supervisión de la Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Salud, recibe denuncias de negligencia médica, pero de centros públicos. El proyecto de nuevo Código Penal, que abortó en 2017, iba a regular a clínicas privadas.

Mientras eso sucede, son tres meses y medio desde que Quiñovel fue intervenido por Alejandro M. B. El peluquero tiene el rostro casi deforme, sigue un tratamiento con corticoides en Buenos Aires, sus defensas bajaron, se rompió uno de sus tobillos y ya no ejerce el estilismo; además, sus gastos médicos llegaron a $us 50.000.

“(Alejandro) me llamó la anterior semana (19 de septiembre), me dijo que quería arreglar ‘a buenas’. Le dije que hable con mi padre; le volví a llamar cinco veces y no me contestó”, indica la víctima que dejó de administrar la sala de estilismo.

Víctor Hugo Llanos, presidente del Comité de Lucha contra la Negligencia Médica en Bolivia, revela que de 60 casos de negligencia en 2018, 10 están relacionados con cirujanos plásticos.

Mujer dice que acabó con tabique desviado

Una mujer que en 2016 acudió al consultorio de Alejandro M. B. para un trabajo en la nariz, afirma que acabó con el tabique desviado y que el médico solo le recetó analgésicos. La abogada Fabiola Yaksic dice que desconocen tal denuncia.

“A mí también me convenció para ponerme un ácido en la nariz y así elevarla, pero al final terminé con el tabique desviado”, cuenta la mujer que ese 2016 tenía 26 años y que prefiere el anonimato. La segunda víctima se comunicó con Luis Fernando Quiñovel Espinoza, que denunció ante la Fiscalía al médico estético Alejandro M. B. por lesión culposa.

“No sé qué me puso, pero ese mismo día empecé a sentir dolores. Afortunadamente, después fui donde mi tío, que es cirujano, y me recetó antibióticos y antiinflamatorios, pero al final mi tabique terminó desviado”, añade.

La mujer admite que no denunció al cirujano. Yaksic dice a La Razón que no conoce ninguna denuncia referida a este segundo caso.

Fiscalía

En el caso de Quiñovel Espinoza, su abogado defensor, Alberto Morales, dijo que ahora esperan que la Fiscalía impute al galeno. “El plazo de la investigación venció y, aunque rechacen, necesitamos ese pronunciamiento para impugnar, pero la Fiscalía, al no pronunciarse, lo que hace es evitarle acceso a la justicia a Quiñovel”, añade Morales.

El jurista considera que al existir las declaraciones de la víctima y del sospechoso y porque el tiempo de investigación finalizó, la Fiscalía debe tomar una determinación. “Si no hay eso, pediremos al juez que controle a la Fiscalía y le conmine a pronunciarse y en último caso presentaremos un amparo constitucional”, anticipa.

Su defendido terminó con el rostro casi deforme después de que fuera convencido por el cirujano para una inyección de ácido hialurónico en el rostro, una sustancia para usos cosméticos, en un área no recomendable para este trabajo de estética facial.

Yaksic ratifica que Alejandro M. B. ayudó inmediatamente a Luis Fernando y que por ello incluso viajaron a la Argentina para que sea tratado.

“El cuadro de necrosis se ha revertido, ahora se debe esperar a que se rehabilite la piel y eso lleva tiempo. Lamentamos mucho este suceso, pero no es a causa de negligencia o mala praxis”, refrenda la abogada del cirujano.

La Razón

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