Suiza se conforma con asegurar los octavos

342
Abrazos para el goleador Dzemaili (Antonin Thuillier / AFP)

Le faltó ambición a Suiza para luchar por el primer puesto del grupo. Claro que en el Mundial de las sorpresas, ser segundo en el grupo E puede acabar siendo una bendición, encuadrados ahora los helvéticos en la parte derecha del cuadro, sobre el papel más asequible. Un triste empate ante la colista Costa Rica les bastó para estar en octavos de final, donde les espera Suecia. Una buena oportunidad para luchar contra la dislexia.

Remontar ante Serbia permitió a Suiza jugar con los tiempos, calcular sus esfuerzos y marcar el ritmo frente a Costa Rica. Dependía de sí misma, aunque especular ha quedado claro en Rusia que no es la mejor de las recetas. La situación se notó sobre el terreno de juego, quizás demasiado relajados los de Petkovic, viéndolas venir.

Costa Rica dijo adiós al Mundial con la cabeza alta

Asegurar su presencia en octavos de final era la misión principal de los suizos, a los que les valía incluso el empate, por lo que enfrentarse a una selección ya eliminada parecía extender la alfombra roja a sus pies. Craso error porque en este Mundial, Corea ha sido capaz de apear a Alemania y Nigeria llevó hasta el límite a la Argentina de Messi.

Con la sensación de haber hecho suficiente para seguir al menos con vida en el torneo, Costa Rica salió al terreno de juego de Niznhy Novgorod sin complejos, sabiendo que sus resultados no han estado acorde con las sensaciones que ha dejado. Con el empate en la orilla, el equipo de Óscar Ramírez se despidió del Mundial con buen sabor de boca, que no es poco.

De hecho, el tramo inicial del encuentro estuvo monopolizado por los costarricenses. Sommer se multiplicó ante Campbell y ante el cabezazo de Celso Borges, tras el que sacó quizás la mejor mano en lo que llevamos de Mundial. El larguero repelió el disparo de Colindres desde la frontal, superado esta vez sí el portero suizo. Y después era Oviedo el que disparaba demasiado cruzado. No había goles en el marcador, injusticia supina ante los méritos de unos y deméritos de otros.

Tardó Suiza en darse cuenta de que jugar con fuego es sinónimo de quemarse, especialmente en el fútbol. Cuando lo hizo, empezó a tomar el control y a anular los ataques centroamericanos. No llegaba con demasiada claridad al área de Keylor Navas, pero el partido empezaba a teñirse con la cruz blanca y el fondo rojo.

A diferencia de Costa Rica, Suiza apenas necesitó una ocasión para inaugurar el marcador. Abrió Shaqiri a la derecha, centró Lichtsteiner, Embolo la dejó de cabeza y Dzemaili remachó a gol. Una bonita jugada que plasmaba la teórica superioridad helvética, al mismo tiempo que evidenciaba la injusticia en el marcador en base a los méritos de ambos. Claro que el fútbol nunca entendió de méritos, sino de goles.

No se marchará de vacío Costa Rica de Rusia. Se quedó sin marcar ante Serbia y Brasil, pero acabó con su gafe ante Suiza gracias al elemental cabezazo de Waston. El tanto lo celebraron en el banquillo y en la grada con el mismo nivel de locura que si hubieran ganado un Mundial, en una de esas imágenes preciosas que siempre deja este torneo.

El empate costarricense y la superioridad brasileña en el otro partido del grupo aseguraban la clasificación de Suiza para octavos, a la vez que dibujaban como utópico el primer puesto del grupo. Así que no fue de extrañar que desapareciera el fútbol del terreno de juego, conformes las dos selecciones con el marcador. La afición, sin embargo, disfrutó con los últimos minutos.

En una de sus últimas llegadas al área, Suiza se tropezó casi de casualidad con el gol de Drmic. Ya en el descuento, apareció el VAR, el último que faltaba en la fiesta, para anular con justicia un penalti señalado a favor de Costa Rica. Pero ni siquiera el vídeo evitó que el árbitro volviera a señalar otra pena máxima a favor de los ticos, ya con el cronómetro agonizando. La carambola fue casi de fantasía, tras el disparo de Bryan Ruiz al larguero y el remate con la espalda, sin querer, de Sommer a gol. El empate dejó satisfechos a ambos. Unos, los suizos, estará en octavos de final. Los otros, los costarricenses, dejaron su huella en el Mundial. El que no se conforma es porque no quiere.

HAZ UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario
Por favor ingrese su nombre aquí