Piden declarar al maíz nativo patrimonio por el riesgo de los transgénicos

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Foto: Internet

El presidente de la Sociedad de Arqueología de La Paz, Carlos Lémuz, dijo que pedirá al Ministerio de Culturas que se declare al maíz nativo patrimonio genético y cultural de los bolivianos, por la incursión indiscriminada de las semillas transgénicas.

“Nosotros estamos solicitando al Ministerio de Culturas la declaración del maíz nativo como patrimonio genético y cultural de los bolivianos, en virtud a la profundidad histórica y cultural que tiene en nuestro país el maíz, principalmente en las culturas que nos han antecedido”, señaló el arqueólogo.

Lémuz explicó que el objetivo es proteger dicho patrimonio y que se declare como delito contra éste cualquier posibilidad de atentar contra el ancestral alimento, por la importancia histórica, cultural y alimenticia que tiene para la población.

Para tal efecto, la cartera de Culturas tendría que disponer la elaboración de un proyecto de ley que proponga dicha declaración. “Como Sociedad de Arqueología de La Paz, junto con otros aliados productores y consumidores de este maíz nativo, estamos dispuestos a apoyar con la información necesaria”, ofreció.

La Sociedad de Arqueología de La Paz, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Probioma, consumidores conscientes, productores de alimentos orgánicos, gente interesada en proteger los recursos genéticos culturales, entre otros, son quienes solicitan que se haga la declaratoria para proteger dicho alimento.

Hasta hace ocho años se sabía que en el país existían alrededor de 300 hectáreas ilegales de maíz transgénico, pero a la fecha la superficie plantada llegó a 60 mil hectáreas.

Bolivia cuenta con más de 77 tipos de maíz nativo y cientos de variedades que con la incursión de los transgénicos al territorio nacional, están siendo amenazadas.  “Cada variedad constituye la identidad de cada uno de los pueblos, no solo en lo que producen, sino en los ritos, como se relacionan, matrimonios donde se regalan los mejores maíces de una familia a otra y es así como se reproduce el maíz”, comentó el arqueólogo.

Mencionó que son las familias de pequeños agricultores del Chaco, Amazonía, Valles y Altiplanos las que están siendo amenazadas debido a que el fenómeno de los transgénicos provoca una erosionan en la capacidad de reproducción de estas especies nativas, que incluso corren el riesgo de desaparecer.

“Tenemos derecho a una vida sana, saludable, libre de riesgos para nuestra salud, creemos que eso es lo que nos ampara”, además de preservar nuestra cultura, identidad y formas de producción, sostuvo Lémuz.

La Constitución Política del Estado (CPE) prohíbe la introducción del maíz transgénico, así como la Ley de la Madre Tierra que tiene por finalidad proteger al país frente a la introducción de especies transgénicas; sin embargo, la Ley de Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria –de acuerdo a Lémuz- abrió la posibilidad de evaluar la introducción de especies transgénicas en contrasentido a la propia carta magna.

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