Messi evita otra derrota de un Barça ofuscado

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Messi se lamenta de una ocasión perdida (Albert Gea / Reuters)

El Barça volvió a penar en el Camp Nou. Esta vez fue un valiente Athletic el equipo que le negó la victoria por tercer partido consecutivo. Incapaz de mostrar una imagen convincente sin Messi, suplente en esta ocasión, el Barça se peleó con el gol y con su propia esencia de juego. Nada en este Barça parece natural, sino forzado. Volvió a encajar el equipo de Valverde por quinto partido consecutivo y en ataque se mostró atropellado y sin ideas. Sin un plan de juego con el que sacar ventaja al rival más allá de los nombres. Y ante el vacío, Messi . El argentino, que es quien sujeta a este Barça, entró en el segundo tiempo para rescatar un punto cuando todo parecía perdido.

El resultado y la imagen ofrecida suponen un fracaso del plan deValverde . Incapaz de realizar una propuesta a la altura del partido sin Messi en el campo. Y la ausencia de unas ideas que sus jugadores supiesen llevar a cabo terminó enredándolo todo. Faltó fortuna en el bloque azulgrana, que dispuso de suficientes ocasiones para ganarlo, pero concedió demasiado a un rival con un gran nivel de intensidad.

Sin Messi todo fue oscuridad

La producción ofensiva dependió durante mucho tiempo de la voluntad de Luis Suárez y de los fogonazos de Coutinho. Insuficiente ante una propuesta coral del Athletic que le permitió gozar de muchas ocasiones ante Ter Stegen. Sin Messi todo fue oscuridad. Con él, la reacción fue manifiesta, pero insuficiente para llevarse la victoria.

El comienzo fue más esperanzador que en los últimos duelos, pero todo fue un espejismo. Pronto el Barça dejó de combinar al primer toque y la presión del Athletic enredó el partido. Agresivo, valiente y con personalidad para dominar en campo contrario, el equipo de Berizzo sorprendió en el Camp Nou con balones a la espalda de la defensa.

El stajanovismo bilbaíno opacó el juego azulgrana en un primer tiempo del que salieron tocados Arturo Vidal Dembelé. Ambos ofrecieron pocas soluciones a Coutinho y Suárez, los únicos creyentes del día. Williams perdonó ante Ter Stegen en dos ocasiones en las que Piqué y Lenglet perdieron la marca. Si el delantero vasco tuviese el colmillo de Aduriz, el drama azulgrana habría sido mucho mayor.

A la media hora pidió el Barça tomarse un respiro ante el vendaval rojiblanco. Suárez había merecido el gol en un par de ocasiones aisladas, también Coutinho, pero nunca en remates francos. Desde la pausa mejoró el equipo azulgrana, pero ahí llegó el tercer error grave en la marca, y esta vez no perdonó el visitante.

Otro despiste defensivo, nuevo gol en contra

Susaeta dispuso de una eternidad para otear el horizonte en la frontal y su asistencia la aprovechó De Marcos para hacer saltar los primeros pitos de esta temporada en el Camp Nou. Otra vez el Barça se despistaba de manera grosera en defensa. De nuevo se exigía una remontada para no ampliar la sangría de puntos en la Liga.

Valverde reconoció su culpa en el planteamiento e hizo lo que cualquiera que estuviese en su sitio habría hecho, dar entrada a Busquets, también en el banquillo de inicio, y a Messi. El Athletic había dejado en evidencia al técnico azulgrana, que no acertó con el plan para superar la presión de un equipo agresivo y correoso como el de Berizzo. Necesitaba descanso Messi ante lo que viene. Y el Barça lo acusó en exceso.

La entrada del argentino tras el descanso cambió el cariz del encuentro. El Barça se volcó con rapidez sobre el área rival. No hay nada como vivir alrededor del argentino, paraguas de los lamentos de un conjunto que vive únicamente de lo que él propone. Coutinho envió un balón al palo antes de que el propio Messi lo probase de falta.

El nivel de actividad del argentino alumbró al conjunto de Valverde con un sinfín de opciones ofensivas. Williams tuvo el segundo pero se lo negó Semedo con un corte providencial. Messi utilizó a Alba para mandar un zapatazo al poste antes de probarlo con un disparo desde la frontal. La fe del diez no terminó ahí. Su empecinamiento permitió a Munir rematar a gol un centro suyo desde la derecha.

El empate era un buen comienzo para apagar el incendio, pero ahí se quedó todo. No hubo tiempo para que Messi volviese a rizar el rizo y la victoria fue imposible. Por tercer partido consecutivo se deja puntos el Barça, que deja el liderato en el aire. Demuestra este partido que este Barça no está para vivir sin el argentino, el único motivo de felicidad para el barcelonismo.


Barcelona, 1 – Athletic, 1


La Vanguardia

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