La ONU advierte que crece el hambre en Sudamérica

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Una familia venezolana construye su casa en la ciudad de Barranquilla (Colombia), dentro de una barriada donde centenares de familias sobreviven como pueden. (EFE)

El hambre creció en 2017 en América Latina y el Caribe hasta afectar a unos 39 millones de personas debido a la desaceleración económica en Sudamérica, marcada especialmente por el caso de Venezuela, explicó este martes la ONU. A nivel global, la cifra tuvo un aumento alarmante: una de cada 9 personas pasa hambre.

Las últimas estimaciones del informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, que varias agencias de Naciones Unidas publican cada dos años, revelan un deterioro de la situación a nivel regional, donde el número de personas que padecen hambre pasó de 38,9 millones en 2016 a 39,3 millones en 2017 (el 6,1 % de la población).

En la Argentina, los números de prevalencia mostraron una tendencia a la baja. En 2007 la subalimentación fue del 3,8% de la población mientras en en 2006 era el 4,7%. En números absolutos las cifras son más cercanas por el impacto del crecimiento demográfico: bajó de 1,9 millones de personas a 1,7 millones, según los datos relevados por la ONU.

De todas formas, la prevalencia de hogares en las que al menos una persona sufre inseguridad alimentaria grave en el país es del 8,7% y supera la media regional (6,9%).

El último informe del Observatorio Social de la UCA había advertido sobre esta situación: dos de cada diez niños viven en hogares que no tienen la comida asegurada, uno cada diez pasa hambre y tres de cada diez depende de comedores sociales, según las cifras del estudio presentado en junio.

En cuanto a la situación regional aunque el nivel de hambre es relativamente bajo en comparación con otras regiones, ese aumento en Latinoamérica se explica sobre todo por la desaceleración económica en América del Sur, afirmó a la agencia Efe el director de Estadística de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Rosero.

En Sudamérica, la prevalencia de la subalimentación (o carencia crónica de nutrientes) subió del 4,7 % de la población en 2014 al 4,9% en 2017 (lo que representan 21,4 millones de personas).

A pesar del alza reciente, las cifras siguen por debajo de los registros de la década pasada: en el período 2004-2006 la prevalencia de subalimentación en Sudamérica era de la 7,9% de la población, lo que representaba casi 30 millones de habitantes.

Dicha tasa disminuyó en el mismo periodo dos puntos en el Caribe, afectando al 16,5 % de la población el año pasado (7 millones de personas con hambre) y seis décimas en América Central, hasta el 6,2

El informe indica que la tendencia al alza en América del Sur puede ser el resultado de la persistencia de los precios bajos para la mayoría de los productos básicos exportados, especialmente el petróleo.

De esta forma, mermó la capacidad de importar alimentos, invertir en la economía por parte de los gobiernos y proteger a las personas más vulnerables ante la reducción de los ingresos fiscales.

“La desaceleración económica se observa en Sudamérica, que se explica especialmente por la situación de Venezuela”, apuntó Rosero, que detalló que en ese país la tasa media de subalimentación fue del 11,7 % de la población entre 2015 y 2017 (3,7 millones de venezolanos en total), casi cuatro veces más que en el trienio 2010-2012.

El experto detalló que a nivel nacional proporcionan estimaciones con la media de tres años para suavizar la gran variabilidad en la información que manejan.

En toda la región, los mayores porcentajes de hambre en el último trienio se dieron en Haití (el 45,8 % de su población, equivalente a 5 millones de personas), Bolivia (19,8 % de población, 2,2 millones) y Nicaragua (16,2 % de población, un millón).

La situación global

El número de personas que pasan hambre en el mundo ha aumentado en los tres últimos años hasta niveles de hace una década y en 2017 fue de unos 821 millones de personas, es decir, en torno a uno de cada nueve habitantes del planeta, informó hoy la ONU.

En 2016, la cifra se situó en unos 804 millones de seres humanos, según el informe “Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”.

“La situación está empeorando en América del Sur y la mayoría de las regiones de África; igualmente, la tendencia a la baja de la subalimentación observada en Asia hasta hace poco parece estar ralentizándose considerablemente”, lamenta el texto.

Las guerras, el retroceso económico y los desastres naturales fueron las principales causas del aumento del hambre en el mundo, destacaron los autores del informe, que temen que no pueda conseguirse el objetivo de desarrollo de la ONU de Hambre Cero para 2030 y que hacen una especial mención a los efectos del cambio climático.

“El número de desastres relacionados con el clima extremo, incluyendo las olas de calor, sequías, inundaciones y tormentas, se ha duplicado desde la década de 1990”, señala el informe, y recuerda que la nutrición es extremadamente suceptible a los cambios en el clima.

Al final, “lo que veremos es que la agricultura ya no es viable en algunos países porque ya no se puede confiar en los sistemas climáticos allí”, afirmó a dpa Gernod Laganda, experto en medio ambiente del PMA. Y esto ocurrirá tanto en África como en California, alertó.

El informe también subraya que 151 millones de niños menores de cinco años -un 22 por ciento del total del planeta- van con retraso en el crecimiento, es decir que son muy pequeños para su edad. En el lado opuesto, 672 millones de personas -un 13 por ciento de la población adulta o una de cada ocho- son obesas.

“La emaciación continúa afectando a más de 51 millones de niños menores de cinco años del mundo y estos niños tienen un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Además, 38 millones de niños menores de cinco años sufren sobrepeso”, destaca el informe.

Fuentes: EFE y DPA

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