La historia desconocida de Lionel Messi cuando todavía jugaba en las Inferiores del Barcelona

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Josep Guardiola es el técnico que mejor conoce a Lionel Messi. Aunque ya se cumplieron seis años desde que el DT dejó el Barcelona, nadie logró explotar el talento de La Pulga como él. Y en varias de las miles de veces que habló del 10 lanzó una conclusión categórica. “A Messi no hay que sacarlo nunca del campo, ni siquiera para que los hinchas lo aplaudan”, dijo. Y no exageró: por estas horas, se conoció una historia inédita del argentino y que refleja con exactitud lo que decía Pep.

Todo se remonta al 2001, cuando un joven Messi todavía jugaba en las Inferiores del Barcelona. A pesar de tener apenas 14 años, Leo ya era una de las figuras de la categoría 87, en la que compartía equipo con Gerard Piqué y Cesc Fábregas. Y su injerencia dentro de la cancha se hacía sentir.

Pero hubo un día en que su presencia estuvo en duda. Y el motivo fue una dura lesión. El Barsa venía de coronarse campeón nada menos que en el clásico ante el Espanyol. Y en ese partido, Leo había recibido un codazo que le provocó la fractura del pómulo derecho. Tras los festejos, los médicos del club catalán le dijeron que era conveniente que no jugara por tres semanas.

Pero Messi no quiso saber nada. El rival que estaba por delante era nuevamente el Espanyol, esta vez por la Copa Catalunya. Y él quería estar. ¿Qué hizo entonces? Lo reveló el Daily Mail, de Inglaterra, que publicó la imagen de la formación del Barsa, en la que Leo aparece con una máscara que le tapa el rostro.

Messi con la máscara que usó para poder jugar.

Sin embargo, la historia no termina ahí: hoy se supo que la máscara era de Carles Puyol, quien había sufrido una lesión similar jugando en Primera y al que Messi se acercó, con toda la vergüenza de un adolescente, para pedírsela prestada. El tema es que nunca se imaginó que le iba a quedar grande.

Carles Puyol, con la máscara que luego le prestó a Lionel Messi.

Sí, grande. Y se dio cuenta en medio del partido que le impedía ver de manera correcta. Pero jamás se le ocurrió pedir el cambio. Convencido de que tenía que seguir en cancha, se arrancó la máscara y continuó jugando. Ah, y no le fue nada mal. Ya con la cara al descubierto, metió dos goles en cinco minutos para darle el triunfo y el título a su equipo. Un años y medio después, debutó en la Primera del Barsa.

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