La guerra de 1879 todavía marca la agenda entre Bolivia, Perú y Chile

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El legendario muelle de Antofagasta, donde las tropas chilenas llegaron para arrebatar el mar boliviano./ELDEBER

El 8 de octubre de 1879 el almirante peruano Miguel Grau murió en un desigual combate contra la flota chilena en la costa de Bolivia, en una guerra que todavía tensa las relaciones entre estos países, aunque las batallas se libran ahora en la Corte de La Haya y en foros internacionales.

Declarado “el Peruano del Milenio” en 1999, Grau fue honrado este lunes con una parada militar y un minuto de silencio, una semana después de que la Corte Internacional de La Haya dictaminara que Chile no tiene obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico para Bolivia, que perdió en la guerra de 1879-1884.   “El almirante Grau es el paradigma de virtudes que debe tener todo peruano”, declaró el presidente Martín Vizcarra en el homenaje.

“Grau es la encarnación de un heroísmo que hoy nos parece imposible, no solo por la ausencia de conflictos bélicos regionales sino porque en Perú y otros países sus autoridades distan de ser figuras dignas de admiración”, dijo a la AFP el escritor chileno Carlos Tromben, cuya novela “Huáscar” (el buque del almirante) fue “best-seller” en Perú y en Chile.

El fallo de La Haya constituyó un revés para el presidente boliviano Evo Morales, quien busca un polémico cuarto mandato en 2019. Hace cuatro años, La Haya falló a favor de Perú en una demanda contra Chile, entregándole 20.000 km cuadrados de mar. A futuro debe resolver una demanda chilena contra Bolivia por las aguas de un cauce que nace en los Andes.

Bolivia también ha llevado sin resultados la causa marítima a la ONU, la OEA y otros foros, y ha advertido que no cejará en su empeño de recuperar una salida soberana al mar. Aunque ha transcurrido siglo y medio desde la guerra que dejó unos 23.000 muertos y alteró las fronteras, este suceso no sólo forma parte de la historia sino del presente y futuro en los tres países.

Evo Morales fustiga regularmente a Santiago, que no pierde ocasión en responderle, y el semanario limeño Hildebrandt destina cuatro páginas por edición a la guerra.
Cuando el presidente del Congreso peruano pasa lista, pregunta “¿Miguel Grau Seminario?”, y los legisladores a coro responden “presente”. También se conserva el escaño de Grau, quien era diputado además de marino.

De mediador a enemigo

La Guerra del Pacífico comenzó el 14 de febrero de 1879 por disputas entre Chile y Bolivia por el salitre (mezcla de nitrato de sodio y nitrato de potasio) del Desierto de Atacama, muy cotizado entonces como fertilizante agrícola y materia prima para la pólvora. El salitre era explotado por mineros chilenos en Antofagasta, capital del departamento boliviano del Litoral, donde el 95% de los habitantes eran chilenos.

Bolivia fijó en 1878 un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre que exportaba la minera chilena de Antofagasta, infringiendo el tratado de límites 1874. La minera se negó a pagar y el gobierno confiscó sus bienes. El día que los iba a subastar, la escuadra chilena ocupó Antofagasta sin disparar un tiro. Santiago dijo que recuperaba un territorio al que había renunciado porque Bolivia había violado el tratado de límites.

Perú ofreció mediar, pero luego reveló que tenía desde 1873 un tratado secreto de alianza militar con Bolivia.

Museo flotante

La primera fase de la guerra se disputó en el mar entre Perú y Chile. Bolivia no tenía marina ni buques de guerra aunque poseía 400 km de costa. Hubo dos grandes batallas navales el 21 de mayo de 1879 en Iquique, donde murió el capitán Arturo Prat, que ahora es el máximo héroe naval chileno.

Grau, que derrotó a Prat, murió cuatro meses y medio después. Su blindado “Huáscar” fue acorralado en Punta Angamos, cerca del puerto de Mejillones, entonces de Bolivia, unos kilómetros al norte del Trópico de Capricornio.

Un cañonazo del acorazado chileno “Cochrane” mató a Grau al inicio del combate. Su tripulación resultó diezmada. “Las dos terceras partes de sus oficiales de guerra, muertos o heridos. La mitad de sus oficiales de mar, artilleros y marineros, fuera de combate”, escribió el periodista peruano Guillermo Thorndike en su libro “1879”.

El “Huáscar” cayó en manos del enemigo y volvió a combatir con la bandera chilena en su mástil. Ahora es un museo flotante anclado en una base naval del sur de Chile. Perú pagó un alto costo en esta guerra que no provocó: una ocupación de Lima durante tres años y la pérdida de la ciudad de Arica y de la región de Tarapacá, rica en minerales.

ELDEBER

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