La espectacular misión de la NASA que quiere “tocar el Sol”

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Está previsto que este 11 de agosto un cohete despegue desde Cabo Cañaveral con una carga muy especial: una sonda que buscará “tocar el Sol”, según la NASA, llegando más cerca de nuestra estrella que ninguna misión anterior.

La Sonda Solar Parker, Parker Solar Probe en inglés, fue diseñada para soportar temperaturas cercanas a los 1.400 grados centígrados sin derretirse.

Los científicos esperan que la misión ayude a resolver uno de los grandes misterios de la astronomía: por qué la corona solar es más caliente que la superficie del Sol.

Un misterio de más de medio siglo

La misión lleva el nombre del físico estadounidense Eugene Parker, que en la década de los 50 planteó nuevas teorías sobre la forma en que las estrellas, incluido el Sol, despiden energía.

Parker llamó a esta “cascada de energía” viento solar y también especuló sobre el misterio de la corona solar.

La temperatura de la corona, una parte de la atmósfera solar, supera los dos millones de grados centígrados. Pero la superficie del Sol tiene una temperatura de unos 6.000 grados.

Además del enigma de la corona, la misión intentará resolver otros dos misterios: cómo nacen los vientos solares con sus partículas cargadas, y qué causa las grandes eyecciones de masa coronal o CME por sus siglas en inglés, que se desprenden del Sol durante períodos de máxima actividad solar y pueden afectar a los satélites y sistemas de comunicación en la Tierra.

Un escudo protector clave

Una vez que la sonda abandone la Tierra, hará una maniobra en torno a Venus para reducir su velocidad y aproximarse de manera controlada al Sol.

Está previsto que la sonda llegue a su primer punto de aproximación al Sol el 5 de noviembre y continúe aproximándose más y más a la estrella a lo largo de 25 órbitas durante 7 años.

La sonda se desplazará a una velocidad de 200km por segundo, convirtiéndose en el objeto más rápido creado por seres humanos.

En su último acercamiento, en 2025, la Sonda Solar Parker se encontrará a unos seis millones de km de la superficie del Sol, tan cerca que volará a través de la corona.

Para sobrevivir el calor extremo, la sonda cuenta con un escudo protector que mantendrá a los instrumentos de medición a apenas 30 grados centígrados.

Los científicos tardaron una década en desarrollar el escudo, compuesto de un material reforzado con fibras de carbono y recubierto de pinturas especiales que reflejan la luz solar.

Un dispositivo que recogerá partículas cargadas está fabricado con titanio, zirconio y molibdeno, que tienen un punto de fusión de 2.500 grados.

Y algunos de los cables son de niobio, que tiene un punto de fusión de 2.480 grados.

“Hemos esperado 60 años”

“Hemos estudiado el Sol durante décadas y ahora finalmente podemos ir a donde está la acción”, dijo en una conferencia de prensa Nicky Fox, una de las expertas del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins, en Maryland, que fabricó la sonda.

“La energía solar afecta nuestro mundo y aunque el viento solar sea invisible, podemos verlo en torno a los polos en las auroras, que son hermosas y revelan las enormes cascadas de partículas que llegan hasta nuestra atmósfera”, agregó Fox.

La científica destacó que aún no se comprenden los mecanismos que “impulsan los vientos solares en nuestra dirección”.

Hemos estado esperando 60 años para que avanzara la tecnología que nos permitiera una misión tan arriesgada. Realmente llegaremos a donde no habíamos llegado jamás”.

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