La Casa de la Libertad, un peregrinaje al primer grito libertario de América

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Casa de la Libertad Sucre Bolivia

La Casa de la Libertad en Sucre, capital de Bolivia, ofrece mucho más que un repaso por el arte y la historia desde época colonial: brinda un auténtico peregrinaje al primer grito libertario de América.

“Todo americano, no es que hace una visita turística, sino una especie de peregrinaje místico para encontrar las raíces de su tierra”, declaró a Efe el director de este centro, Mario Linares.

Su portada de piedra adentra al lugar “donde nació Bolivia y también el sentido de independencia en todo América”, sentenció.

El patio que recibe al visitante es parte de aquella universidad de los jesuitas a la que venían estudiantes de toda América, que “aquí se inspiraban por las enseñanzas jesuíticas revolucionarias”, relató el director.

Unas ideas contra la colonia española que desde el imponente salón de la independencia, antes capilla de los frailes, se expandieron por el continente, recordó Linares.

La declaración de independencia del Alto Perú, germen de la actual Bolivia, atrae al curioso expuesta en el lugar donde prendió la chispa.

La revolución de Chuquisaca, como se llamaba entonces Sucre, se extendió luego por La Paz y Quito, en 1809, y Buenos Aires, en 1810.

 

Quienes en 1816 proclamaron la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina, o del Alto Perú en 1825, forjaron ese espíritu en aquella universidad.

Una gesta que se explica al visitante que llega de todo el continente pero también de Europa o Asia, al edificio calificado como el Primer Monumento Histórico de Bolivia.

La “estrella” de este centro de arte e historia es esa sala de la independencia, con su artesonado mudéjar del siglo XVII, la sillería adosada a las paredes laterales y el coro dorado.

Un espacio rescatado de las termitas, las palomas y las humedades por la cooperación española, a través de su escuela taller en Sucre.

Esta escuela taller impulsada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) “se ha convertido en nuestro brazo inspirador y ejecutor para que tengamos este museo”, subrayó Linares sobre su apoyo en la restauración y mantenimiento de muchos de sus elementos, no solo esa sala.

Salon de la independencia Sucre Bolivia

La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, de la que depende el centro, y el apoyo de la AECID convierten al museo en uno “de los mejor mantenidos de esta parte de América”, sentenció.

La primera bandera independiente de Suramérica, la enseña del general Manuel Belgrano, comandante del Ejército del Norte, que fue encontrada escondida detrás de un cuadro, es una de sus joyas.

Junto al acta original de la independencia del Alto Perú, retratos de época de Simón Bolívar o los restos mortales de la heroína Juana Azurduy de Padilla, en una urna cubierta por las banderas de Argentina y Bolivia.

Pinturas de hechos históricos, maquetas de batallas, arte religioso y militar, muebles, ropas, mapas y un sinfín de historia completan su colección.

Además de un importante archivo documental y una biblioteca con casi 10.000 volúmenes, en un centro enfocado también a la investigación y a la divulgación con exposiciones, conferencias y otras actividades.

Todo en un rincón de la plaza mayor de Sucre, llamada del 25 de Mayo por la fecha en que arrancó en 1809 el camino a la independencia en América.

Luis Ángel Reglero
EFE

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