“Hay más hombres idiotas y geniales que mujeres”: Un estudio escandaliza a la comunidad científica

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Imagen ilustrativa Flickr / Aqua Mechanical

El autor denuncia la “censura” en la comunidad académica después de que una revista matemática revocara la aceptación de su artículo sobre la variabilidad, y otra borrara sin aviso el artículo ya publicado.

La comunidad científica se ha visto sacudida por un escándalo después de que un artículo matemático dedicado a un fenómeno estudiado por primera vez en el siglo XIX por Charles Darwin, que lo llamó la Gran Hipótesis de Variabilidad Masculina, haya sido rechazado por dos revistas estadounidenses que habían aceptado publicarlo debido a una presunta campaña de intimidación por parte de activistas académicos.

Así lo ha denunciado su autor, Theodore Hill, profesor emérito de matemáticas de la Universidad de Georgia, que publicó en el portal Quillette su versión de los hechos, en la que denuncia una supuesta “censura” en el mundo académico.

El estudio

El propio Hill resume así su estudio sobre la Gran Hipótesis de Variabilidad Masculina: “hay más idiotas y más genios entre los hombres que entre las mujeres”.

Darwin llegó a la conclusión de que “generalmente hay más variabilidad en los machos que en las hembras de la misma especie en todo el reino animal”, explica el científico, que asegura que la evidencia de esta hipótesis “es bastante robusta” y ha sido detectada “en especies que van desde víboras y salmón rojo a avispas y orangutanes, así como a humanos”.

En particular, el matemático argumenta que “hay significativamente más hombres que mujeres, por ejemplo, entre premios Nobel, compositores de música y campeones de ajedrez”, aunque también “entre personas sin hogar, víctimas de suicidio y reclusos federales”.

En su estudio, Hill y su coautor Sergei Tabachnikov, profesor de matemáticas en la Universidad Estatal de Pensilvania, se centraron en crear un modelo teórico que explicara esta tendencia.

“Potencialmente sexista”

Los científicos decidieron intentar publicar su trabajo en The Mathematical Intelligencer, en la sección ‘Viewpoint’ (‘Punto de vista’), que, según Hill, “da la bienvenida a artículos sobre temas polémicos”. De hecho, a la editora en jefe de la revista, Marjorie Wikler Senechal, le gustó el borrador, e incluso dijo que estaba “feliz de suscitar controversias” en un correo a Tabachnikov citado por Hill.

Tras varias revisiones adicionales, en abril de 2017 el texto fue oficialmente aceptado para su publicación, y estaba previsto que apareciera en el primer número de la revista de 2018.

Sin embargo, tan pronto como se publicó una preimpresión del artículo aceptado en su sitio web, los matemáticos comenzaron a tener problemas. Científicas de la organización Mujeres en Matemáticas (WIM) del departamento de Tabachnikov le advirtieron que el documento podría dañar las aspiraciones de jóvenes impresionables y que algunos lectores podrían considerar que los autores utilizan su autoridad en las matemáticas “para apoyar un conjunto de ideas muy controvertido y potencialmente sexista“.

Además, en una carta enviada en secreto a la Fundación Nacional para la Ciencia, las científicas aseveraron que el documento parece promover “ideas pseudocientíficas que son perjudiciales para el avance de las mujeres en la ciencia”, después de lo cual la fundación solicitó a los autores que eliminaran del documento el reconocimiento de sus fondos, recuerda Hill.

Ese mismo día, la editora en jefe de The Mathematical Intelligencer les notificó que estaba rescindiendo su aceptación previa del documento. Según descubrió Hill después, la decisión fue tomada después de que Amie Wilkinson, profesora senior de matemáticas de la Universidad de Chicago, escribiera a la revista para quejarse del artículo.

Por si fuera poco, Serguéi y su colega, que había hecho simulaciones por computadora para el estudio, retiraron sus nombres de la investigación bajo la presión de la Universidad y de sus colegas.

Segundo intento

Poco después, la revista The New York Journal of Mathematics se interesó por el texto, que fue finalmente publicado el 6 de noviembre de 2017. Sin embargo, tres días después, el artículo simplemente desapareció y fue reemplazado por otro trabajo.

Según Hill, luego descubrió que en esta ocasión también fue resultado de una queja, esta vez, del marido de Amie Wilkinson, Benson Farb, que resultó ser miembro del consejo editorial de la revista y había exigido al editor en jefe Mark Steinberger que se eliminara de inmediato el artículo. Además, según explicó Steinberger a Hill, la mitad de su junta le había amenazado con renunciar si no retiraba el trabajo.

“Rechazar la censura”

“A lo largo de los años, indudablemente hubo un sesgo y una discriminación considerables contra las mujeres en las áreas de matemáticas y técnica”, escribe el matemático, que afirma entender “la importancia de las causas que los activistas de la igualdad de oportunidades y los académicos progresistas están ostensiblemente defendiendo”.

“Pero no se puede permitir que la búsqueda de mayor equidad e igualdad interfiera con el estudio académico desapasionado“, se lamenta Hill, que insiste en la necesidad de “rechazar la censura” y abrirse a la discusión “de temas delicados como las diferencias de género y la hipótesis de la variabilidad en particular”.

¿Censura o poca calidad?

Las acusaciones de Hill han causado un gran revuelo en el mundo académico, obligando tanto a Amie Wilkinson como a Benson Farb a exponer sus propias versiones de los hechos.

Así, Wilkinson confirmó que había enviado un correo electrónico a The Mathematical Intelligencer en el que “criticó los méritos científicos” del trabajo y la decisión de aceptarlo para la publicación. Sin embargo, insiste en que nunca sugirió “que se revocara la decisión de publicarlo”. En cambio, propuso que la revista publicara un artículo de refutación por expertos en el campo para acompañar el artículo.

Por otro lado, afirma que no participó en ninguna decisión editorial sobre la publicación del artículo en The New York Journal of Mathematics.

A su vez, Benson Farb explicó que el documento de Hill suscitó preocupación tanto en él como en otros editores “no solo por la calidad del documento, sino también por la cuestión de si se sometió al riguroso proceso habitual de revisión”. Farb agregó que el trabajo de Hill “también parecía totalmente inapropiado para esta revista teórica de matemáticas”.

Otros científicos prominentes también se han pronunciado sobre el asunto. Así, Tim Gowers, ganador de la medalla Fields (equivalente a Premio Nobel matemático), cree que “fue un error” por parte de The Mathematical Intelligencer y The New York Journal of Mathematics incluso aceptar el artículo, aunque “por razones de calidad matemática” y no “por alguna controversia que pueda surgir de él”.

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