El día que el fútbol descubrió a Sergio Busquets de la mano de Guardiola

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Sergio Busquets, junto a Messi en el día de su debut (LV)

Cuando el 13 de septiembre de 2008 los aficionados del Barça tomaron asiento de sus localidades en el Camp Nou para ver el estreno en casa de Pep Guardiola en la Liga contra el Racing de Santander, la gran mayoría quedó sorprendida al ver en el once titular a un canterano en la posición de Yaya Touré en el centro del campo. Sergio Busquets, hijo del portero blaugrana de los noventa, Carles Busquets, era junto al entonces llamado ‘Pedrito’ la novedad más destacada en su debut oficial con el primer equipo. Lo que no podía imaginarse nadie hace justo una década, ni los de la grada ni los que se encontraban en el sofá de casa, es que ese chico de 20 años sería una de las piezas indispensables de la exitosa etapa blaugrana que estaba por venir.

Como suele ser habitual, Busquets había tenido minutos durante la pretemporada sobre todo a causa de la ausencia de los internacionales españoles, que se incorporaron más tarde tras arrasar en la Eurocopa de Austria y Suiza. Sin embargo, una vez empezó el curso desapareció de las convocatorias. No estuvo ni en la fase previa de la Champions contra el Wisla de Cracovia ni en la primera jornada en la que el equipo cayó de manera sorprendente ante el Numancia. Ello concordaba con la idea del técnico catalán de tener paciencia con los jóvenes que ya había dirigido en el B el año anterior.

Nadie podía imaginarse hace justo una década que el hijo del portero blaugrana de los 90’ sería una de las piezas indispensables de la exitosa etapa que estaba por venir

Ese día frente al Racing sería la primera de las múltiples sorpresas que Guardiola tenía deparadas. Golpes de efecto en las alineaciones que en este caso estaba más que justificada porque la idea del técnico catalán era que Busquets, con el tiempo, fuera el hombre que escudara a Xavi e Iniesta para conducir al Barça -y a la Selección- a tocar el cielo con un fútbol excelso basado en la posesión.

El resultado de aquel día hace diez años no fue el esperado. El conjunto blaugrana volvió a pinchar contra un rival inferior, esta vez con un empate (1-1), pero a partir de allí se iniciaría una racha liguera de nueve victorias consecutivas que dejó anonadado a todo el mundo por la manera de hacerlo. El primer Barça de Guardiola se caracterizó por dejar sentenciados los partidos ya en la primera parte con goleadas escandalosas, con un alto ritmo de balón y una presión intensísima tras pérdida que permitía a los catalanes destrozar a las defensas rivales en muy poco tiempo.

Las rotaciones estaban a la orden del día y, a excepción de Messi, era prácticamente imposible ver a un futbolista encadenar tres partidos seguidos de titular. Busquets cayó de pie en el primer equipo y se sintió uno más desde el comienzo entrando en la rueda. Aunque a veces jugó de interior, Guardiola lo prefería en la mítica posición del ‘4’, zona del campo en la que se consolidó gracias a su calidad para salir con el balón jugado, su facilidad para las coberturas y su lectura de juego.

A día de hoy todavía no tiene un recambio claro. El rendimiento del de Badia en su primera temporada fue tan alto que Touré, un jugador de un nivel incuestionable, terminó haciendo las maletas en 2010. Llegó Javier Mascherano para competirle el puesto, pero el argentino terminó reciclándose como central. Era la única manera de disputar partidos importantes, ya que nadie ha podido hacerle sombra en una posición que en el fútbol contemporáneo predomina un perfil mucho más físico y menos talentoso. “Sabía que no le podía quitar el sitio a Busquets. No hay nadie que haga lo que él hace por su equipo”, declaró en su día el ‘Jefecito’.

Se espera que en los próximos días se haga oficial su ampliación de contrato con el club, lo que le permitirá ser uno de los mejor pagados

Ese adolescente que creció en la Masia sin hacer tanto ruido como otros canteranos con mucho más cartel es hoy en día uno de los capitanes. Un intocable idolatrado por técnicos como Del Bosque o el propio Guardiola por priorizar lo colectivo por encima de sus cualidades innatas que le permitirían brillar más. Con 30 años, se espera que en los próximos días se haga oficial la ampliación de contrato con el club, lo que le permitirá a ser uno de los mejor pagados de la plantilla. Sería sin duda un gran regalo de aniversario tanto para el jugador y como para el barcelonismo.

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