Denuncia, la extracción del oro está en manos chinas y colombianas

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Las aguas del río Kaka (Teoponte) están atacadas por la presencia china con retroexcavadoras./ElDía

La explotación del oro aluvial, entendida como la extracción del metal precioso con intervención en los ríos y cuencas altas del norte del departamento de La Paz y la Amazonia, se encuentra avasallada por la presencia de ciudadanos chinos y colombianos, denunciaron los habitantes de Teoponte, Mapiri y Guanay. En cambio, los expertos en el tema, creen que se trata de mafias ilegales que han puesto el ojo en una zona tradicionalmente aurífera del país frente a una preocupante ausencia y control del Estado.

Según testimonio de los propios habitantes, la actividad que normalmente en los últimos  40 años era manual y realizada por los denominados “barranquilleros” en la orilla de los ríos, cambió. Los extranjeros con capital extranjero han logrado armar estructuras gigantes; es decir, dragas en los ríos, cuyo impacto ambiental es preocupante, dado que destruyen los ríos y dañan las aguas”, informó Jimmy Ruiz, representante de Control Social del Municipio de Guanay.

Realidad en contexto. Desde el 2012 la explotación del oro aluvial, introdujo casi de manera gradual maquinaria pesada como las dragas, denominados “dragones”, “planchadas” y retroexcavadora, con un resultado sin precedentes en cuanto al daño al medio ambiente, destrucción de los ríos y la contaminación de las aguas.

“Son agrupaciones de bolivianos, colombianos y chinos los que están operando, en la provincia Larecaja (norte del departamento de La Paz) donde está la mayor actividad aurífera”, precisó Ruiz.

En cambio, otros testimonios, desde el municipio de Teoponte, informaron que  los colombianos utilizan “planchones” gigantes colocados en los ríos. “Al cabo de cuatro años, en los ríos Mapiri, Challana y Kaka, los peces han desaparecido. Lo preocupante es que nadie dice nada o hace algo, menos las autoridades”, expresó uno de las habitantes de Teoponte, que por seguridad mantuvo en reserva su nombre.

Mafias a la vista. Según los expertos de Colombia, tal como describen los testimonios en la zona, hay una “colombianización” de la explotación del oro aluvial en Bolivia, porque está ligada a una misma fórmula: asociada a la minería ilegal del oro con fuerte presencia de mafias y bandas criminales. “Lastimosamente es así. El oro sigue siendo un mineral valioso, como tal hay un interés muy fuerte de apropiarse de manera ilegal de su extracción.

En Colombia por supuesto, dicha actividad está contaminada de grupos criminales, cuyo control del Estado está ausente, con descomunales impactos ambientales”, precisó Rodrigo Restrepo, investigador y conocedor del oro.

Para el geólogo Julio Fierro Morales, de Colombia, la imagen de gente con sus bateas sacando oro en los ríos ya no va más; ahora se utiliza solo maquinarias pero sin mucha inversión se penetran ríos con dragas, dragones y retroexcavadoras, que destroza ríos, contamina las aguas y las comunidades, históricamente postergados.  “Frente a eso no solo hay una debilidad institucional sino cooptación institucional, con la complicidad de grupos de poder y la presencia cada vez de bandas criminales. Lo cual es inherente a nuestros países, no hay una excepción cuando se trata de esta actividad”, precisó.

Lo curioso del caso, según los relatos desde Teoponte, es que dicha presencia de extranjeros es misteriosa debido a que no se sabe si son empresa o cooperativas, pero  dicen tienen autorización de las propias comunidades.  “Peligrosamente lo que está sucediendo en Bolivia es parecida a  Colombia, dado que la principal amenaza que ejerce esta práctica es la contaminación del agua con el uso del mercurio en los ríos. En ese ámbito, la resistencia de las comunidades termina cooptando a dirigentes y comunidades con el dinero que mueven la explotación ilegal”, apunta el geólogo.

Un profunda preocupación. Lo que sucede en el norte La Paz, no es menor a lo que pasan los pobladores del departamento de Pando y Beni, donde la actividad aurífera en el Perú ha devastado y contaminado el río Madre de Dios, cuya actividad de oro aluvial ha reportado la contaminación de los peces en dicha cuenca.
Rolan Mejía, de la comunidad Tacana II sobre el río Madre de Dios y Asunta, señala que hace dos años fracasó un proyecto piscícola. “El proyecto era del control social de la especie del paiche, ya que había que reducir. Sacamos muestras, por órdenes del Senasag del paiche, pacú, ayatorana y el surubí. Pero grande fue nuestra sorpresa cuando el análisis resultó con 5,8 partes por millón de mercurio en la carne de pescado. Ahí fracasó nuestro proyecto”, informó.

Un mismo modo de operar en cinco países de la región

Antecedentes. Según estudios de “Las rutas del oro ilegal”, referida a cinco países de la Amazonia, entre ellas Bolivia, desde la primera década del siglo XXI, el incremento sostenido en la demanda internacional de oro ha transformado las condiciones globales de extracción y comercialización. Se registra no solo un aumento en los volúmenes comercializados, sino además el repunte de métodos de extracción y comercialización que evaden regulaciones ambientales, sociales y tributarias en los países de origen.

Estructura. Estos cambios han traído consigo el desarrollo de nuevos vínculos con tipos de crimen organizado como el narcotráfico, que exponen a su paso a comunidades y poblaciones, principalmente rurales, dependientes tradicionalmente del desarrollo combinado de actividades agrícolas, forestales e inclusive de pequeña minería.

Conclusión. En el caso de Bolivia, los expertos ven oportuno una acción sensata, oportuna y de resistencia de la población pero al mismo tiempo exigen una política clara del gobierno.

Punto de vista

‘Las cooperativas se han asociado con extranjeros’

Óscar Campanini
Investigador y director del CEDIB

‘Sin lugar a dudas, la minería en los últimos cinco años, al igual que otros sectores extractivos, ha sufrido una baja en sus ingresos por la caída de los precios internacionales de los minerales. La excepción, en ese contexto, ha sido el oro. Eso significa que el sector minero menos afectado por la caída de los precios de minerales, en el último quinquenio  ha sido el aurífero, en este caso cooperativista del país.

Y ese sector cooperativista aurífero ha mantenido un empoderamiento no solo económico sino político en los últimos años en el país. Más aún con el advenimiento de la Ley Minera, paradójicamente este sector se ha asociado a grandes empresas transnacionales, fortaleciéndose en la explotación del oro aluvial, que ha incorporado grandes maquinarias como sucede en Arcopongo y Teoponte, como los mismos pobladores denuncia.

Pero, desafortunadamente, lo que más se destaca en este caso, que ya no es excepción sino una regla, similar a lo que sucede en otros países como Brasil, Colombia o Perú, es el debilitamiento de la capacidad estatal de hacer cumplir las normas existentes. Prácticamente estos sitios donde ya se registran presencia de chinos y colombianos, nos hablan de desarrollo tecnológico, además de metodologías de explotación que incorpora violencia, propias de esos países mencionados junto a otras prácticas como en Perú y Brasil”.

“La explotación del oro está asociada a un círculo perverso. No solo atenta a la naturaleza, va en contra de los derechos de los pueblos que los habita”.

Georgina Jiménez
Investigadora del CEDIB central

“Estamos impactados por  el peligro  que corremos.  Hay uso sin control del mercurio en  la explotación del oro”.

El Día

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