Debatirán en Europa si eliminan los cambios de hora del invierno y el verano

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El reloj Puerta del Sol (Madrid) (EFE).

Los 28 países de la Unión Europea podrían tener la misma hora todo el año si prospera la propuesta de la Comisión Europea de eliminar el cambio de hora que se hace dos veces cada año (en octubre y marzo).

El brazo ejecutivo de la Unión Europea lanzó antes del verano una consulta online para saber qué pensaban los europeos. A ella respondieron 4,6 millones de personas (cifra que no llega al 1 % de la población del bloque, pero que es récord en una consulta así), de los que 3 millones fueron alemanes. Los resultados llegaron oficialmente este viernes y son abrumadores: el 84 % quiere que se elimine el cambio horario.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo a un canal de televisión alemán que propondrá la suspensión de los cambios de hora al Parlamento Europeo (de donde partió la idea el pasado febrero) y a los 28 países del bloque, que tendrán la última decisión. El proceso legislativo puede hacer que la eliminación del cambio horario llegue como muy temprano en 2020 y podría incluso retrasarse hasta 2021.

La idea de Juncker, aunque eso no estaba claro en la consulta, es eliminar el horario de invierno y que los 28 países del bloque se rijan por el actual horario de verano. Cada país tendría la libertad de elegir en qué huso horario se sitúa (el canciller español Josep Borrell ya adelantó esta mañana que Madrid se plantearía moverse a una hora menos para equipararse al Reino Unido y Portugal), pero la eliminación del cambio horario sería legalmente vinculante para todos.

El huso horario de los países de la Unión Europea parece poco racional. España comparte huso horario con Suecia o Polonia, países que tiene a unos 2.500 kilómetros, pero no con su vecino Portugal.

Los gobiernos europeos tienen ahora mismo la obligación legal de adelantar una hora el último domingo de marzo y atrasar una hora el último domingo de octubre. La medida, que se implantó por primera vez en Alemania a principios del siglo XX, se generalizó en los años 70 como una estrategia para ahorrar energía tras la crisis del petróleo. Con el sistema actual se estabiliza relativamente la hora del amanecer a cambio de que en una ciudad como Bruselas en diciembre sea de noche a las cinco de la tarde y en junio casi a las 11 de la noche.

La Comisión Europea decía hasta hace unos meses que no había constancia científica sobre los beneficios ni sobre los inconvenientes de cambiar de hora o de permanecer todo el año con la misma. Ningún estudio había demostrado —aseguraba la Comisión— ni el ahorro energético ni los supuestos daños que podría provocar en el descanso de la gente el sistema actual.

Ahora se abre una batalla entre los 28 gobiernos del bloque porque la situación geográfica de cada país hace que la eliminación del cambio horario tenga diferentes consecuencias para cada uno. Griegos y chipriotas fueron los únicos que votaron contra la suspensión de los cambios de hora en la consulta online.

Los países más al norte del continente podrían ver cómo en invierno amanece más allá de las nueve de la mañana, por lo que a ellos sí les supondría un gasto extra energético. Por eso algunos, como Finlandia, Polonia o Suecia, aceptan dejar fija la hora todo el año (llevan años promoviendo esto), pero prefieren que sea para quedar todo el año con el horario de invierno.

La iniciativa de Bruselas es también una forma de copar los medios de comunicación del bloque con una propuesta llamativa ante su impotencia para lograr que —cuando faltan nueve meses para unas cruciales elecciones europeas— el debate público se centre en los grandes asuntos: presupuesto para siete años, reforma de la política de asilo, reforma de la política agrícola o la siempre pospuesta reforma de la estructura institucional de la Eurozona.

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