De forma intempestiva, se anuncia cambio del Ron 91 por Bioetanol 91

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Uno de los surtidores que comercializa el Ron 91 en Cochabamba, desde marzo.

A nueve meses de haber iniciado la comercialización de la gasolina Súper Especial Ron 91 producida en Bolivia, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, anunció ayer de forma repentina que el carburante será reemplazado por bioetanol hasta septiembre, sin brindar mayores detalles.

“Ya no hay Ron 91, va a ser la Bioetanol 91, porque es de mejores características y cumplimos normas internacionales. El aditivo es el etanol, es un aditivo verde de no contaminación, tiene mejores características para los vehículos”, afirmó el ministro a la red PAT.

El anuncio se realizó en medio de pruebas pilotos para medir el impacto que tiene el bioetanol en los motorizados y planes de expansión del Ron 91 realizados entre junio y julio de este año.

El pasado 5 de julio, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Óscar Barriga, anunció que la venta de la gasolina Ron 91 se expandirá a otras 30 estaciones.

En coordinación con la Cámara Automotor Boliviana (CAB) se puso en marcha una prueba piloto que permitirá determinar recién el rendimiento y comportamiento de los vehículos usando etanol como combustible. El procedimiento debía prolongarse por 30 días.

El presidente de la Asociación Privada de Comercializadores de Hidrocarburos y Gas Natural (Asespri) de Cochabamba, Edgar Delgadillo, desestimó los cálculos de Sánchez y evidenció que hasta el momento no se les comunicó la decisión a los surtidores, quienes deberán adecuar su infraestructura para comercializar el bioetanol.

Asimismo, informó que el Gobierno explicó la intención de comercializar el nuevo biocombustible en reuniones sostenidas desde “hace varios meses”. Sin embargo, no precisó fechas.

“Como estaciones de servicio, lo vemos un poco difícil para septiembre. No podemos tocar nada de la infraestructura hasta que haya una reglamentación, una ley”, indicó.

Al respecto, detalló que existen dos formas para que las gasolineras puedan comercializar el nuevo biocombustible. En primer lugar, adecuar los tanques ya existentes, con limpieza profunda y modificaciones que incorporen tecnología. La otra forma es la adquisición de nuevos tanques. En ambos casos, señaló que la inversión es “alta”.

Asimismo, resaltó que las intenciones de comercializar biocombustibles fueron explicas “meses después” del inicio de socialización del Ron 91.

Por su parte, el ministro de Economía, Mario Guillén, señaló que aún no se puede precisar el monto de ahorro que producirá el reemplazo anunciado por Sánchez, ya que el Ron 91 demanda la importación de aditivos para su elaboración.

“Podemos decir que a partir de la implementación de gasolina con etanol vamos a ahorrar, porque vamos a tener menor subvención y eso nos va a permitir que esa subvención que nos cuesta unos 600 millones (de dólares) al año la podamos bajar”, afirmó.

DATOS

Ron 91 se presentó en 2017 como alternativa. El octanaje o número de octano es una medida de la calidad y capacidad antidetonante de las gasolinas para evitar las explosiones, de tal manera que se libere o se produzca la máxima cantidad de energía útil. El combustible tiene 91 octanos, mayor calidad que la gasolina especial de 85 octanos.

Etanol se produce desde abril de 2018. En abril, el ingenio azucarero Guabirá inició oficialmente la producción del aditivo para el etanol y lo entrega a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Con esto, se inició el proceso para la fabricación del “combustible verde” en el que se mezclará el etanol como aditivo a la gasolina.

Etanol se produce desde abril de 2018. El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, dijo que el Bioetanol 91 es menos contaminante con el medioambiente que la gasolina tradicional.

ANÁLISIS

Francesco zaratti. Analista en energías

“El etanol en el mercado boliviano surge en un momento de baja producción de gas”

No hay duda que el posicionamiento del etanol en el mercado energético boliviano surge en un momento de baja producción de gas (y, por ende, de condensado) por parte de YPFB.

Esto se debe a dos factores: uno estructural (agotamiento natural de los campos) y otro coyuntural (volatilidad de los mercados de exportación), un escenario empeorado por la errática y estéril política energética del Gobierno de Evo Morales que ha descuidado, por así decirlo, la exploración a lo largo de su gestión.

Un descenso de la producción de gas implica menor producción de gasolina, al margen del crecimiento del parque automotor. En efecto, la producción de condensado ha bajado a alrededor de 50 mil bbl/d y la de crudo a 5 mil, razón por la cual la producción de gasolina nacional llega a 24 mil bbl/d, insuficiente para abastecer el mercado interno que demanda unos 32 mil bbl/d.

Los Tiempos

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