Qué provoca la cocaína a tu cuerpo y cerebro?

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Bloquea la normal re-absorción del cerebro de las hormonas implicadas en el deseo y el placer, lo que puede originar una sensación temporal de euforia intense.
Normalmente, las células de nuestro cerebro y las hormonas del ciclo de reutilización, como la serotonina y la dopamina, juegan un papel crítico en la forma en que experimentamos el deseo, la motivación, el placer y la recompensa. Después de que las células del cerebro envían la señal, son remitidos de nuevo por los receptores especiales en esa célula. La cocaína bloquea estos receptores, cerrando efectivamente el proceso de ciclo natural. ¿El resultado? Un exceso de hormonas claves que generan sentimientos de deseo, el refuerzo de conductas y el placer.

Tus pupilas se dilatarán.
El aumento de los niveles de dopamina y serotonina pueden provocar la dilatación de las pupilas, y la cocaína incrementa ambas sustancias.

Puedes sentirte con mayor energía y alerta.
Se cree que la cocaína aumenta los niveles de dopamina -hormona que juega un papel clave en el fortalecimiento de una conducta- en varios circuitos cerebrales, incluyendo el que involucra el placer y otros relacionados con el movimiento. Esta es una de las razones por la que algunos consumidores pueden sentirse con más energía, platicadores o alerta, según estudios.

O, puedes sentirte irritado, ansioso o paranoico.
Los estudios sugieren relación entre el consumo de cocaína y la psicosis, cuando alguien pierde contacto con la realidad. Los síntomas de la psicosis incluyen agitación, ansiedad, paranoia y alucinaciones. Aún así, no podemos decir con certeza qué papel juega el fármaco en esta enfermedad. Mientras que algunos estudios sugieren que las personas que experimentan psicosis durante el uso de la cocaína son más propensos a experimentarlo más tarde (incluso cuando no la están ingiriendo), otros sugieren que su uso puede empeorar enfermedades subyacentes mentales como la ansiedad.

En algunos consumidores, el deseo de consumo puede ser provocado por ver a personas o lugares que les recuerdan la sensación.
La parte del cerebro que afecta la cocaína incluye a los centros de memoria clave que ayudan a recordar la fuente del placer. Cuando experimentamos una colocada de cocaína, las áreas cerebrales forman los recuerdos de nuestra experiencia placentera, las personas o lugares que participaron para obtener la droga. Es por eso que algunas personas que se remontan al lugar original en el que consumieron o, simplemente al ver fotos de otra persona ingiriendo, podría ser un detonador para volverlo a experimentar.

Los vasos sanguíneos se contraen o se tensan.
La cocaína estimula el sistema nervioso de comportamiento, el que regula nuestra respuesta entre “lucha o vuelo”.

Tu ritmo cardíaco se acelerará
Debido a que los vasos sanguíneos con contraídos, tu corazón tiene que trabajar más fuerte para bombear sangre al resto del cuerpo.

Tu apetito podría desaparecer
La disminución del apetito es uno de los efectos más frecuentemente reportados al consumir cocaína, razón por la cual los consumidores habituales pueden perder peso o estar desnutridos. Si bien hasta ahora esto ha sido sólo contado por consumidores, también ha sido observado en ratas.

Su uso crónico puede reducir la capacidad del cuerpo para almacenar grasa.
Un estudio de 2013 encontró que la cocaína podría interferir con la capacidad del cuerpo para almacenar grasa. Los investigadores observaron a 65 británicos, aproximadamente la mitad habían sido adictos a la cocaína durante más de una década (la otra mitad nunca usó la droga).

Encontraron dos sorprendentes hallazgos: 1) Los adictos tienden a comer más (e incluso tienen diferentes niveles de proteínas, lo que debería haberles hecho ganar peso) que los que nunca la ingirieron, y 2) También tendían a almacenar menos grasa corporal que los nunca consumieron la sustancia. ¿La conclusión? Al parecer la cocaína altera el metabolismo.

Las arterias comenzarán a contraerse, lo que puede bloquear el flujo de sangre al corazón y la causa de un infarto.
Un estudio de 2012 presentado en una reunión de la Asociación Americana del Corazón, encontró que incluso las personas jóvenes que indican consumir cocaína de forma “social”, la droga podría aumentar significativamente el riesgo de un ataque al corazón. “Es la droga perfecta para un infarto” dijo la autora principal del estudio, la profesora de la Universidad de Sydney de medicina, Gemma Figtree, en un comunicado de prensa.

Inhalar cocaína puede crear agujeros en las partes de la nariz, así como en el entre tabique de las vías respiratorias derecha e izquierda.
La cocaína contrae el flujo sanguíneo hacia el tabique, la parte de la nariz que separa la derecha e izquierda de las vías respiratorias y divide las fosas nasales. El uso repetido provoca agujeros que no pueden curarse sin tratamiento.

Tus fosas nasales se pueden secar, causando hemorragias y colapso nasal.
Algunos de los efectos de la cocaína varían dependiendo el método de absorción. Los estudios del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas sugieren que la inhalación puede causar: pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas para tragar, ronquera y goteo nasal.

Fumar cocaína puede irritar los pulmones y, en algunos casos, provocar un daño permanente.
Fumar crack de cocaína está relacionado con numerosos problemas pulmonares, incluyendo lesiones en las vías respiratorias, asma, síntomas referidos como “pulmón de crack” enfermedad pulmonar intersticial, neumonía, bronquiolitis, hipertensión pulmonar, enfisema, infecciones y tumores.

 

 

 

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